Prada y Abercrombie; discriminación laboral en México y el mundo.

En el ámbito laboral global han trascendido recientemente dos casos de polémicos despidos por su eventual contenido laboral discriminatorio: Prada y Abercrombie. En el primero una ex trabajadora acusa a su empleador de discriminación de género y acoso sexual; la prestigiada marca no sólo ha negado el supuesto acoso sino que ha denunciado a la empleada por daños a su reputación. En el segundo, Samantha Elauf acusa discriminación religiosa arguyendo la negativa de Abercrombie a contratarla por ser musulmana (ella se presentó a la entrevista con una Hijab o pañuelo negro alrededor de su cabeza). Aunque en esencia, las razones de discriminación laboral son muy similares en cada país, el grado de avance y regulación sí se muestra muy diferente por ejemplo, entre América Latina, Estados Unidos y Europa

En México, se incluyó en agosto del 2001 una reforma al artículo primero de la Constitución para incluir la llamada “cláusula antidiscriminatoria”. El organismo gubernamental para prevenir la discriminación (CONAPRED) tiene menos de veinte años de haber sido creado y carece de facultades para hacer obligatorio el cumplimiento de sus resoluciones; las tres causas más frecuentes de discriminación según encuestas nacionales son: Falta de Experiencia Laboral (29% de los encuestados) Edad (28%) y Apariencia Física (27%).

Este año la Suprema Corte de Justicia de la Nación en México dictó la primera sentencia vinculada a una modalidad de discriminación (acoso laboral) donde, irónicamente, la víctima de la discriminación lo fue una empleada de la Junta de Conciliación y Arbitraje. A nivel regional, la Corte Inter Americana de Derechos Humanos considera no existe discriminación si una distinción de tratamiento está orientada legítimamente, es decir si no conduce a situaciones contrarias a la razón, a la justicia o a la naturaleza de las cosas.

Como todos los fenómenos jurídicos, las posibles salidas no se presentan como una solución única, pero el centro de la cuestión desde el punto de vista empresarial parece estar vinculado a dos aspectos: (a) el derecho del empleador para sujetar a sus empleados al cumplimiento de políticas y códigos de vestimenta o conducta congruentes con sus valores, creencias y principios. y (b) El respeto a las creencias y preferencias étnicas, raciales e incluso sexuales de los colaboradores.

Las autoridades, los abogados y consultores debemos profundizar en el conocimiento de los tratados y documentos internacionales que consagran el derecho de igualdad y de no discriminación para garantizar el libre, pleno y respetuoso  ejercicio de estos derechos para empleados y empleadores.


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